No soy más que un peón en ésta partida de ajedrez.. Avanzo dos casillas. Me como a otro peón. Mueves el caballo. Me como tu torre. Tu rey queda al descubierto. Mi alfil ataca pero tu reina viene a defender. La partida se complica. Mi caballo vuelve al ataque y tu reina desaparece. Parece que nos hemos quedado solos amigo. Un peón blanco y el temible rey negro. A simple vista todo está perdido, el poderoso rey contra un insignificante peón. Pequeños movimientos. Tu rival empieza a sudar, a ponerse nervioso, un movimiento tonto y... se acabó. Jaque mate. Es increíble como un simple peón puede conseguir la victoria él sólo.

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