lunes, 3 de septiembre de 2012

Del ajedrez aprendí que el rey es más débil sin su reina.


No soy más que un peón en ésta partida de ajedrez.. Avanzo dos casillas. Me como a otro peón. Mueves el caballo. Me como tu torre. Tu rey queda al descubierto. Mi alfil ataca pero tu reina viene a defender. La partida se complica. Mi caballo vuelve al ataque y tu reina desaparece. Parece que nos hemos quedado solos amigo. Un peón blanco y el temible rey negro. A simple vista todo está perdido, el poderoso rey contra un insignificante peón. Pequeños movimientos. Tu rival empieza a sudar, a ponerse nervioso, un movimiento tonto y... se acabó. Jaque mate. Es increíble como un simple peón puede conseguir la victoria él sólo.



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